lunes, 30 de agosto de 2010

DEMUESTRE SU EXPERIENCIA

Una de las quejas más frecuentes de los aficionados y jugadores cuando ven una designación para un partido es la referente a la experiencia de los árbitros, qué si son una bola de viejitos, qué si son todavía unos niños, qué si están experimentando mandando jóvenes y viejos, etc. Obviamente que estas apreciaciones las hacen tomando en cuenta únicamente la apariencia física de los silbatos en cuestión. No obstante, un arbitro con considerable conocimiento sobre el reglamento y con varios de encuentros dirigidos puede ganar reputación de experto, así sea joven.

La edad no importa


La edad es relativa, lo que realmente importa son las “vivencias recorridas” y la forma como se pongan en práctica en el campo de juego. Un joven imberbe puede tener un juicio excelente, a la vez que un árbitro maduro, de gran presencia, puede no tenerlo. Es la experiencia lograda en cada juego, en cada una de las categorías, lo que hace captar al árbitro el espíritu de las reglas y optimizar su aplicación en los múltiples casos no previstos por el reglamento. La formación de un árbitro es un proceso lento y entre más “pite” más experiencia adquirirá porque aprenderá a manejar excelentemente las situaciones y a solucionar mejor los conflictos.

¿Qué es la experiencia?


La experiencia de un árbitro es una forma de conocimiento derivado de la observación, de la vivencia dentro del juzgamiento deportivo, es decir, es la habilidad proveniente de las situaciones que le suceden en los partidos y la forma como la revierta en los futuros encuentros, pues los jugadores los notara y aceptaran mejor sus decisiones. Los árbitros pueden obtener esta forma de conocimiento a lo largo de sus carreras y es una puntuación que permite al mismo adquirir características nuevas o mejorar las que ya posee, pero no necesariamente se tiene que esperar muchos años para lógralo.

¡Cómo se adquiere?


A los árbitros nuevos se les satura de reglas, procedimientos y se les manda al campo de juego, al abrigo de silbatos de mayor recorrido, para que empiecen a “adquirir vivencias”, en el juzgamiento deportivo es la mejor forma de hacerlo. El temple para dialogar con un jugador o técnico iracundo, para sancionar las faltas, para ubicarse en la cancha, para prestar oídos sordos a los reclamos injustificados de auxiliares y soportar los improperios del “público conocedor”, no se puede enseñar, estos los tiene que aprender en el terreno. Todos los árbitros, sin excepción, pasan por este doloroso aprendizaje, que es constante, que nunca termina. La diferencia radica entonces en cuando se inicia a adquirirla.

Aprender de los expertos


Entre más joven se empiece, mayor probabilidad se tiene de contar con excelentes árbitros en el momento de su plenitud física. En todas las asociaciones del mundo se trabaja al respecto a los jóvenes prospectos ya que en un futuro muy cercano serán los mejores árbitros del cada país, no obstante, quienes tienen más recorrido serán los encargados de enseñar y las designaciones seguirán siendo combinadas, con jóvenes promesas interactuando con árbitros de amplia experiencia, con el único afán de cumplir de la mejor manera con el requerimiento que hacen todos los que se encuentran alrededor de un partido de basquet, lo importante es que, se sea joven o adulto, siempre se debe demostrar ante todos ellos que se conoce a fondo los secretos del arbitraje, esa es la verdadera experiencia.

Por: Jose Borda
Fuente: Revista Arbitros

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