martes, 24 de agosto de 2010

PERFIL DEL ÁRBITRO

Considerando tres factores: 1) que los árbitros actúan en la instancia más significativa del deporte, la competencia; 2) que las Reglas entregan un tremendo poder a los árbitros, y 3) que las consecuencias de sus decisiones equivocadas tienen un gran impacto, no sólo para los deportistas afectados, sino para el sistema en su conjunto, podemos definir un ideal de Juez Árbitro diciendo que toda persona que ejerza dicha función debe tratar de ser, poniendo en ello toda su voluntad e inteligencia, Sabio, Maestro, Honesto, Capaz, Imparcial, Impersonal, Justo y Sereno; y como tal debe ser reconocido por los otros componentes del sistema, si los demás no lo reconocen como árbitro idóneo, no es realmente un árbitro, ya que no basta creerse árbitro o tener el reconocimiento formal, sino que se necesita la aprobación, la aceptación y el reconocimiento del medio. 

Ser Sabio, es tener un desarrollo emocional armonioso, ser juicioso y cuerdo, significa actuar sin altanería, actuar con prudencia en las competencias, tener control sobre sus emociones, conocimiento exacto de la letra y un dominio del espíritu de las reglas que se debe cumplir y hacer cumplir en el ejercicio de su función. Un árbitro sabio nunca amenaza ni persigue a un jugador, a un dirigente o entrenador, ni dentro ni fuera del ámbito de una competencia, nunca descalifica a un deportista o persigue a algún entrenador o dirigente por venganza o para demostrar su poder, es respetuoso con los jueces y con sus colegas árbitros cuando no está cumpliendo las funciones de arbitraje y está consciente que en las competencias no es el protagonista. Ser sabio significa saber escuchar a los demás y aprender de todos. Un árbitro sabio conoce y actúa siempre en su ámbito, respetando el ámbito de entrenadores y dirigentes. Un árbitro sabio sabe que las decisiones arbitrales provocan reacciones emocionales en entrenadores, dirigentes y público, por lo que reacciona con dignidad ante el natural roce que esas emociones provocan, aclara su decisión y posición con quien corresponda, olvida el hecho una vez finalizada la competencia y no lo transforma en conflicto fuera de la cancha.

Ser Maestro, lo que no significa que sea un iluminado que deba ser seguido y escuchado, sino que significa que sabe aprovechar las circunstancias que se dan en una competencia, en una reunión, en un curso o en una conversación informal, para cooperar a que cada juez se descubra a sí mismo, descubra y perciba la realidad y aprenda por sí mismo.

Ser Honesto es tener un profundo y sincero respeto por el derecho de todas las personas que participan en el juego y un sentido cabal de las limitaciones que ese derecho impone a sus propias atribuciones. La Honestidad debe existir y manifestarse en la intención y en la acción del
árbitro. Debe saber reconocer sus errores y aceptar las críticas y sugerencias de los demás miembros de su entorno, pues todos tienen derecho a aportar.

Ser Capaz, tanto física como intelectualmente, para ejercer la función que le corresponde. Una memoria frágil que olvida el texto de las reglas, la incapacidad para comprender las regla o para relacionar una disposición reglamentaria con otra, la falta de liderazgo para orientar el trabajo en
equipo, una vista defectuosa que dificulta la apreciación de una falta, unos músculos flojos que no soportan una jornada larga, constituyen formas de incapacidad para un adecuado cumplimiento de la función de árbitro.

Ser Imparcial significa actuar sin que consideraciones ajenas al espíritu de las reglas, expresado en su letra, influyan en sus decisiones. En el momento de la competencia, cuando los rivales se enfrentan para dirimir superioridades deportivas, todos ellos son exactamente iguales. A ninguno
corresponden privilegios de antigüedad, de club, de familia o de cualquier otro orden que sean ajenos a la condición propia de la capacidad deportiva, puesta en juego en el momento de la competición.

Ser Impersonal es observar el juego deportivo sin que las inclinaciones, opiniones, creencias o afectos personales influyan en la apreciación de los hechos y las decisiones consecuentes.

Ser Justo es tener una clara noción cuando una falta ha sido cometida transgrediendo la letra y el espíritu de la regla. Es evaluar si el hecho involucra un deliberado intento de obtener ventaja ilícita, si es un error técnico o una falta de destreza del jugador, si es un accidente, si es consecuencia de las condiciones del escenario de competencia o si es consecuencia del error de un juez. Ser justo es aplicar siempre el mismo criterio en una misma competencia. Ser justo es considerar en sus decisiones los objetivos del evento, el nivel de los jugadores y las condiciones de la cancha. El sentido de justicia involucra también la seguridad del árbitro de que una falta realmente ha sido cometida, saber reconocer las limitaciones humanas y los errores cometidos por él o por algún miembro de su equipo. Ser justo es tener conciencia que debe juzgar a los competidores no a las reglas.

Ser Sereno significa analizar con calma cualquier situación que deba resolver. Significa saber escuchar las razones de las personas autorizadas para darlas o que crea útiles para ayudarle a resolver. Ser Sereno significa observar sin apasionamiento y excesiva premura los diversos aspectos de una situación, teniendo en cuenta las disposiciones reglamentarias y los derechos de cada cual. Ser Sereno significa tomar decisiones sólo una vez analizadas todas las circunstancias y no actuar influenciado por las presiones de delegados, jueces o público. Ser Sereno significa no alterarse cuando un jugador, el público, un entrenador o un delegado reaccionan agresivamente por una decisión u otra situación conflictiva.

Además, un árbitro tiene que estar satisfecho con su vida familiar, personal y laboral y no buscar en la función de juez deportivo la satisfacción de frustraciones o ambiciones personales.

El árbitro es una persona respetable y por lo tanto debe respetar a los demás, respetarse a sí mismo y exigir se le brinde respeto. Un árbitro no lo es sólo los fines de semana, cuando participa en una competencia, ser árbitro implica aportar al desarrollo del baloncesto, contribuyendo con sus conocimientos y experiencias, promoviendo la incorporación de nuevos jueces, incentivando la práctica del deporte con sentido agonístico, estudiando e investigando para ser cada día mejor, haciendo esfuerzos para superar sus deficiencias personales y velando siempre por el desarrollo de las competencias en un ambiente en que impere el fair play, el juego limpio

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