viernes, 20 de agosto de 2010

RESPONSABILIDAD



El árbitro debe ser el gran maestro dentro de la cancha, trasmitir seguridad y no dejar que las fantasías de cuestionamientos, fruto de la impotencia de los jugadores, crezcan hasta convertirse en planteos de igual a igual. Debe mantener el dominio de la situación porque él es el punto de referencia donde los jugadores encuentran sus límites. Si pierde el control y, en lugar de manejar la situación, reacciona y se enoja, pierde automáticamente la autoridad frente a los jugadores y espectadores. Por esta razón, se recomienda que siempre conserve una actitud pausada, calma, distendida, firme y alegre.
El árbitro debe tener resuelto cuál es el alcance de sus responsabilidades. Esto no significa ver todo, sino que se trata de estar tranquilo de que hasta donde su mirada alcance a observar, va a resolver las situaciones con la mayor imparcialidad posible.
Tiene que ser consciente que está ejerciendo un rol que incluye su humanidad, con sus aciertos y sus errores. Por esto necesita ser humilde y en esa humildad encontrar la seguridad. Por el contrario, si se siente omnipotente, puede exacerbar un aspecto autoritario y generar ansiedad y confusión en los jugadores

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