miércoles, 11 de agosto de 2010

EL EGO PSICOLÓGICO


Una buena forma física nos ayuda a desplazarnos más rápido y mejor, a anticiparnos a las situaciones de juego.
La mecánica nos estabiliza en la coordinación con el compañero y en el trabajo en equipo.
El conocimiento del juego nos ayuda a anticiparnos algunas veces a las acciones, nos ayuda a predecir lo que va a suceder en un futuro inminente y a estar preparados ante ello.
Pero todo esto puede fallar por un solo aspecto: "el ego psicológico".
¿Qué es el ego psicológico?
Es el yo, el cada uno de nosotros, de los participantes en el juego. La persona unitaria e individual del entorno de los jugadores, los entrenadores y los propios árbitros.
Todos conocemos este aspecto, pero ¿Cuántos de nosotros pensamos en ello? Y ¿Durante cuánto Tiempo?.Creemos, equivocadamente, que lo conocemos todo y lo controlamos todo, pero no es así.
"El árbitro necesita una buena preparación física, debe conocer a fondo el reglamento, pero hay algo que necesita en la misma medida, la preparación psicológica". Sin extendernos en demasía diremos que los cuatro factores que influyen psicológicamente dentro del baloncesto y hacia el árbitro son: el propio árbitro, los jugadores, los entrenadores y el entorno, entendiendo por éste al público, directivos...
La interacción con el último grupo debe ser siempre de forma cortés y educada. La elegancia y los buenos modales nunca hay que perderlas, ni dentro ni fuera de una cancha.Aunque bien merece las siguientes afirmaciones para reflexionar sobre el público:
• La protesta es un desahogo para mucha gente, ya que protestar airadamente desahoga y tranquiliza las conciencias.
• La mayoría de los públicos son parciales y partidistas con uno de los equipos.
• El público que está más lejos ve las jugadas dudosas y por ello protesta con "razón".
• El que más sabe de reglamento basquetbolistico es el que más grita desde la grada.
• El árbitro se equivoca menos veces de lo que la gente piensa.
En referencia a los otros tres grupos, uno es sobradamente conocido, nosotros. El trabajo psicológico de cada uno es particular aunque las consignas de nuestras Federaciones y del Comité Técnico Nacional son básicas para un buen trabajo.
" Espero que un árbitro sea gente honesta y buena persona " (Zanolín)
Luego volveremos a este grupo, prosigamos con los otros dos, jugadores y entrenadores.
Sabemos que el entrenador es una persona que también debe soportar presiones y esto podemos y vamos a utilizarlo a nuestro favor.
Muchas de sus protestas son derivadas de dicha presión y saben que no conllevan a nada porque no tienen razón; una persona tan implicada nunca puede ser objetiva con nuestro trabajo. El entrenador tiene sus propios intereses (ganar por encima de todo y de todos), es partidista y a veces se deja llevar por el público y otras veces es él quien alienta al público contra los árbitros, por ello, podemos decir sin temor a equivocarnos que " el árbitro tiene más razones que los entrenadores para ser imparcial ".
Pasemos a la parte " conflictiva " del juego, los jugadores.
Todo jugador es consciente cuando comete una violación o una falta; También, sintetiza en su cabeza las decisiones justas y las injustas de los colegiados que contra ellos o sus equipos recaen, pero son ellos los que en determinados momentos deciden intervenir en el desarrollo de nuestro trabajo a sabiendas de que ellos son los protagonistas y conocedores de la realidad ¡intentan engañarnos! El jugador también está presionado por su entrenador y por su " ego". Quiere y debe ganar, conseguir canasta y que su rival no lo haga.
Sus protestas pueden llegar a ser justas y entendibles ya que reclama lo que él considera que es suyo por propia competitividad y por ello es egoísta.
Lo que hace un jugador para él siempre está bien y lo que realizan los rivales siempre está mal, así podemos encontrar comentarios como: " yo defiendo bien y es falta, él me pega y nunca le sancionas”.
El árbitro cada vez que interviene en el juego beneficia a unos y perjudica a otros, por ello no podemos tomar fe ciega en los jugadores ya que si son beneficiados nos aplauden y si son perjudicados nos protestan.
Tenemos que pensar que también al igual que los entrenadores son partidistas y nada objetivos con nuestro trabajo.
Con este panorama ya solo quedan los árbitros y además solos ante todo y frente a todos. Aquí debe partir nuestra formación, conocer todo lo que nos rodea.
Analizar y asentar una base firme y sólida que nos ayude a superar todos los inconvenientes.
Trabajaremos el "ego psicológico" encaminando todos nuestros esfuerzos con nuestro poder mental de concentración siguiendo estas pautas:

• Debemos ser objetivos sin detenernos ni un segundo en las observaciones que nos hagan. Pitar siempre lo que ves, nunca intuir ni inventar.
• No necesitamos la aprobación de nuestro trabajo para seguir adelante. Debemos reforzarnos con nuestro trabajo bien hecho. Los partidos no siempre salen perfectos y debemos ser exigentes en el trabajo.
• Debemos controlar nuestras reacciones ante los estímulos exteriores (público, jugadores, entrenadores...) Siempre ser educados y nunca perder los modales y las buenas formas con todo el mundo.
• Pensar en que no podemos fallar es irrespetuoso con todo el mundo y además utópico. Equivocarse es de humanos y rectificar de sabios. Aprendamos de nuestros errores y sigamos adelante.
• Nunca seremos perfectos debido a la condición de seres humanos. Asumir esto es fundamental para disminuir la ansiedad de nuestro arbitraje. Mejorar poco a poco con mucho trabajo es nuestro lema.
• Aceptar el error como posibilidad es el inicio de un buen trabajo posterior.
• Nuestro trabajo frente al error es preguntarnos que debemos hacer para aprender de él.
• Deprimirnos y frustrarnos por los errores o una mala actuación no nos ayudará a mejorar.
• Los sentimientos, pensamientos y emociones que circulan por nuestra mente están provocados por nosotros mismos, y por tanto son mejorables, transformables y modificables. Somos los dueños de nuestros " Yo ".
• Regocijarse en los éxitos es un paso atrás, pero reconocer los aciertos y las cosas conseguidas con el trabajo propio nos ayudará a superar los malos momentos de forma que la autoconfianza aumente. Para ello hay que trabajar nuestra autoestima. • El estrés en su justa medida es positivo en cuanto nos mantiene alerta en las situaciones que pueden causar ansiedad; sin embargo hay que crear estrategias personales de afrontamiento del estrés para las situaciones en que éste pueda desbordarnos y hacer que perdamos el control de la situación. (Técnicas de relajación,...) Con estas indicaciones y el máximo esfuerzo personal ante nuestro hobbie favorito que es el básquet, ya solo nos queda ponerlas en práctica

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