lunes, 2 de agosto de 2010

ENTRENAMIENTO FISICO


Como bien es sabido, la actividad del árbitro de basketball es una actividad de alta exigencia mental y física. El árbitro, por el carácter de su actividad podemos definirlo como un deportista más cuya labor no es competir sino dirigir un encuentro aplicando las reglas y normas del
reglamento. Por esta razón, el árbitro necesita disponer de una condición física propia de deportista que ha de trabajar a través del entrenamiento.
Es responsabilidad de cada uno en el mundo arbitral llevar a cabo un entrenamiento continuo, personalizado, de cierta intensidad y de acuerdo con la actividad que realizamos. Sin embargo, cabe pensar que debemos estar al nivel de las competiciones en las cuales actuamos. A medida que se progresa en las categorías los jugadores tienen una mayor condición física y llegan a entrenar más de 6 veces por semana. En el arbitraje se dice que “hay que estar
donde tenemos que estar para ver lo que tenemos que ver”. Además de un buen trabajo de mecánica tenemos que tener la capacidad para “poder estar”, llegar a cada jugada por delante de manera anticipada para “poder ver”. Sin embargo, a veces “estando”, es difícil trabajar mentalmente y decidir correctamente si las pulsaciones se aproximan al 90% de nuestro límite máximo. Las capacidades físicas se deben mantener al mismo nivel durante los 40 minutos del encuentro para realizar un trabajo óptimo, sin olvidar que mientras los jugadores descansan
y pueden ser cambiados, el árbitro debe poder responder en cada momento a los cambios de intensidad y ritmo. Desde el punto de vista deportivo del árbitro, se anima a los árbitros a preocuparse y trabajar estos aspectos sobre la condición física que directa o indirectamente incidirán sobre la satisfacción personal del trabajo realizado.

Como bien es sabido, la actividad del árbitro de basketball es una actividad de alta exigencia mental y física. El árbitro, por el carácter de su actividad podemos definirlo como un deportista más cuya labor no es competir sino dirigir un encuentro aplicando las reglas y normas del
reglamento. Por esta razón, el árbitro necesita disponer de una condición física propia de deportista que ha de trabajar a través del entrenamiento.
Es responsabilidad de cada uno en el mundo arbitral llevar a cabo un entrenamiento continuo, personalizado, de cierta intensidad y de acuerdo con la actividad que realizamos. Sin embargo, cabe pensar que debemos estar al nivel de las competiciones en las cuales actuamos. A medida que se progresa en las categorías los jugadores tienen una mayor condición física y llegan a entrenar más de 6 veces por semana. En el arbitraje se dice que “hay que estar
donde tenemos que estar para ver lo que tenemos que ver”. Además de un buen trabajo de mecánica tenemos que tener la capacidad para “poder estar”, llegar a cada jugada por delante de manera anticipada para “poder ver”. Sin embargo, a veces “estando”, es difícil trabajar mentalmente y decidir correctamente si las pulsaciones se aproximan al 90% de nuestro límite máximo. Las capacidades físicas se deben mantener al mismo nivel durante los 40 minutos del encuentro para realizar un trabajo óptimo, sin olvidar que mientras los jugadores descansan
y pueden ser cambiados, el árbitro debe poder responder en cada momento a los cambios de intensidad y ritmo. Desde el punto de vista deportivo del árbitro, se anima a los árbitros a preocuparse y trabajar estos aspectos sobre la condición física que directa o indirectamente incidirán sobre la satisfacción personal del trabajo realizado.

Aspectos a tener en cuenta:

1) Características Fisiológicas: Respuesta al esfuerzo, a la fatiga, sistemas energéticos, etc. No todos tenemos la misma condición física ni respondemos de la misma manera a un mismo ejercicio de cierta intensidad.
2) Motivaciones: Una misma capacidad física se puede entrenar de con gran cantidad de ejercicios. Debemos trabajar con aquellos que más nos gusten,que resulten entretenidas y no un esfuerzo extra. Otro aspecto a detallar es cuánto queremos entrenar y de
qué tiempo disponemos.
3) Objetivos: ¿Debemos entrenar igual para mantenernos en forma que para correr 100m lisos en 11 segundos? Cada persona plantea los aspectos que desea mejorar y marcar unos objetivos personales

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